+
La violencia familiar

La violencia familiar

Author: Tony Deur
Description:

Aprender sobre la violencia familiar, como se origina y como combatirla.


 

Clase de PFRH, MCS, Lima, Perú

(more)
See More
Try a College Course Free

Sophia’s self-paced online courses are a great way to save time and money as you earn credits eligible for transfer to over 2,000 colleges and universities.*

Begin Free Trial
No credit card required

25 Sophia partners guarantee credit transfer.

221 Institutions have accepted or given pre-approval for credit transfer.

* The American Council on Education's College Credit Recommendation Service (ACE Credit®) has evaluated and recommended college credit for 20 of Sophia’s online courses. More than 2,000 colleges and universities consider ACE CREDIT recommendations in determining the applicability to their course and degree programs.

Tutorial

La violencia es un mal creciente en nuestros tiempos, lo notamos en las reacciones y actitudes de los individuos a nuestro alrededor. Las noticias nos muestran alumnos cometiendo asesinatos en las escuelas, padres matan a sus hijos, hijos a sus padres, etc. Vivimos tiempos violentos. Mucha de esta violencia que está en las calles tiene su origen en el hogar, en riñas domésticas, en odios y rencores dentro de la familia.

Deseo que a través de este estudio / tutorial comprendamos más a fondo este problema y encontremos medios para tratar de contribuir a mejorar esta realidad.

Ejemplo de la violencia domestica y su problemática

Aquí vemos el terrible el matrato que sufre esta familia, sin embargo la esposa se niega a denuenciar al esposo ¿porque? ¿que fenomeno psicológico opera en una decisión así?

Source: Youtube.com

Estadísticas de la violencia familiar en el Perú

Veamos las cifras de lo que ocurre en Perú

La violencia familiar en el mundo

La violencia doméstica es un problema mundial

El informe se basa en datos de las Encuestas demográficas y de salud realizadas en nueve países en desarrollo: Camboya, Colombia, República Dominicana, Egipto, Haití, la India, Nicaragua, Perú y Zambia. Dichas encuestas, realizadas en su mayoría a partir de 1998, recopilaron amplios datos de demografía y salud sobre mujeres entre las edades de 15 a 49 años. También se recopiló información sobre los indicadores de la "emancipación personal," como son la educación, el empleo y la participación en la toma de decisiones del hogar.

Por otra parte los investigadores preguntaron a las mujeres si habían sufrido violencia doméstica en su vida adulta, y se les preguntó detalles relativos a la violencia física, sexual y emocional en sus relaciones actuales. Los porcentajes de mujeres que dijeron que su compañero íntimo había abusado de ellas en alguna ocasión oscilaron entre el 48% en Zambia y el 44% en Colombia, por una parte, y el 18% en Camboya y el 19% en la India por la otra. (Un estudio del Commonwealth Fund señala niveles similares de este tipo de violencia en los Estados Unidos: 31%)

Más de una de cada seis mujeres casadas en todos los países estudiados indicó haber sido empujada, sacudida, abofeteada o utilizada como blanco de objetos aventados por su compañero; y al menos una de cada 10 había sido amenazada o humillada en público por su esposo. Veamos un cuadro:

 

Entendiendo la violencia familiar

No fue hasta 1980, cuando se reconoció que la violencia y el maltrato en el ámbito familiar eran un problema social. La existencia de este tipo de violencia indica un retraso cultural en cuanto a la presencia de los valores como la consideración, tolerancia, empatía y el respeto por las demás personas entre otras, independientemente de su sexo. El maltrato doméstico incluye a las agresiones físicas, psicológicas o sexuales llevadas a cabo en el hogar por parte de un familiar que hacen vulnerable la libertad de otra persona y que causan daño físico o psicológico.

 

La violencia familiar incluye toda violencia ejercida por uno o varios miembros de la familia contra otro u otros miembros de la familia. La violencia contra la infancia, la violencia contra la mujer y la violencia contra las personas dependientes y los ancianos son las violencias más frecuentes en el ámbito de la familia. No siempre se ejerce por el más fuerte física o económicamente dentro de la familia, siendo en ocasiones razones psicológicas (véase síndrome de Estocolmo) las que impiden a la víctima defenderse.

 

Estudios realizados encontraron que en hogares donde existe maltrato o violencia psicológica o cualquier otro tipo de violencia, los hijos son 15 veces más propensos a manifestar algún tipo de maltrato en su etapa adulta. La violencia psicológica es la forma de agresión en la que la mayoría de los países las afectadas van a quejarse y casi nunca toman acción en cuanto a dicho tipo de violencia, ya que en este caso se unen la falta de opciones legales de denuncia y protección frente a esta forma de violencia.

 

Las señales de violencia son más fácil de ocultar si es emocional, pues las mujeres no aceptan el maltrato de forma “pasiva”; según los estudios realizados que la mayoría de las mujeres maltratadas no lo aceptaron y que se resistieron a él. Estas acciones de defensa hicieron que la violencia psicológica se viera como una agresión mutua y algunas instituciones la catalogaron como un conflicto de pareja. Sin embargo, de los estudios realizados en Honduras solo dos de las mujeres entrevistadas aceptaron que eran agredidas emocionalmente, antes de ser maltratadas físicamente. Gracias a diferentes campañas públicas y con el conocimiento de programas estatales las mujeres tuvieron más claridad acerca de la agresión psicológica que experimentaron.

 

Las mujeres que no reconocen como agresión la violencia psicológica no significan que no vean esta forma de violencia como algo que las dañe o las deshaga o como algo indeseable. De hecho si lo ven y son estos episodios de maltrato emocional lo que más las mueve a hablar de sus malestares con personas de confianza así como familiares, amigos o personas de las iglesias y es aquí donde tratan de librarse de esas formas de agresión.

 

Se podría definir la violencia familiar como toda acción u omisión cometida en el seno de la familia por uno de sus miembros, que menoscaba la vida o la integridad física, o psicológica, o incluso la libertad de otro de sus miembros, y que causa un serio daño al desarrollo de su personalidad.

 

Profundizando...

Mientras ves el video, piensa en la respuesta a estas preguntas:
¿A qué denominamos violencia dometica?
¿Cómo se manifiesta la violencia doméstica?
¿Qué debo hacer frente a la violencia doméstica?

Source: Youtube.com

Este artículo nos trae luz sobre como tratar con este mal familiar

Familias para la paz: ¡Recuperemos el fundamento del amor!

Por Claire de Mézerville López

Violencia está definida por la Organización Mundial de la Salud como “cualquier acto que produzca o pueda producir daños o sufrimientos físicos, sexuales o mentales, incluidas las amenazas de tales actos, la coerción o la privación arbitraria de la libertad, tanto en la vida pública como en la privada”[1] Ahora bien, también podríamos parafrasear una definición muy básica de la palabra violencia, como “la acción que va en contra de la naturaleza propia del individuo”, o bien “una acción ejecutada en contraposición a la razón y la justicia.”[2] La injusticia y la insensatez continúan manifestándose con fuerza en muchas de nuestras realidades sociales y familiares. Necesitamos echar un vistazo a nuestras familias antes que cualquier otro contexto. Después de todo ellas son, efectivamente, la base de la sociedad.

 

El contexto de un mundo saturado de medios de comunicación masiva, ambición de entretenimiento y estimulación de los sentidos, ha referido el significado de la palabra violencia, al daño de la integridad física de una persona y, en el caso de películas y entretenimiento comercial, a explosiones, efectos especiales y música estruendosa. Esto, efectivamente, es violencia, pero necesitamos alcanzar a ver más allá: voltear la mirada a nuestros hogares y vecindarios. Aunque nuestra vida cotidiana no sea como la de una película de acción, es posible que estemos muy cerca, en nuestro día a día, de situaciones de violencia, sea física, psicológica, por indiferencia, entre otras. Es posible que también hayamos ido dejando entrar en nuestra vida acciones que van en contra de la razón y la justicia. Necesitamos recuperar la conciencia de que toda trasgresión contra otro ser humano, sea en su integridad física, psicológica o espiritual, es violenta, no sólo para la persona agredida, sino también para la persona que ofende; tomemos en cuenta que es muy probable que los (las) agresores (as) también hayan sido, o aún sean víctimas de un desarrollo inadecuado, que atenta contra su integridad personal y que afecta a sus seres queridos. Es por esto que es fundamental iniciar abordando el problema de la violencia intrafamiliar. Sólo brindando alternativas diferentes dirigidas a aquellas familias que experimentan situaciones de violencia, es que podremos generar opciones para la paz, que puedan recibir a las nuevas generaciones.

 

¿Sabemos identificar el maltrato en la intimidad de la vida familiar?

 

Podemos hablar de actos de violencia cotidianos en nuestra vida familiar, y describirlos de acuerdo a su nivel de gravedad. Para empezar, existe la violencia simétrica, es decir, aquella que se da entre personas que, en teoría, tienen igual autoridad e iguales deberes y derechos (por ejemplo, las agresiones entre dos hermanos varones de la misma edad). También existe la violencia asimétrica que es aquella que se da en relaciones interpersonales donde una de las personas tiene más capacidad de dominio y mayor “poder” que la otra (un ejemplo podría ser el de la violencia entre un padre de familia y su hijo adolescente, quien depende económicamente de él). En ambos casos, a pesar de lo que se pudiera pensar, la violencia es igualmente injustificable. Dentro del marco familiar, es fundamental diferenciar entre cuatro tipos fundamentales de violencia que pueden tomar lugar en el interior de los hogares:

 

1.        La violencia física: La violencia física es un cáncer que está carcomiendo familias, vecindarios y comunidades enteras. La violencia física intrafamiliar incluye golpes, cortaduras, violaciones, violencia sexual para con la pareja, así como cualquier otro daño que atente contra la integridad física del otro. El acceso legal e ilegal a armas de fuego, la ingesta excesiva de alcohol, así como el narcotráfico y el consumo de drogas estimulantes, el conducir temerariamente por nuestras carreteras, son todos agravantes a un mundo en el que las personas están viendo recortada su esperanza de vida. Es un hecho: ciertas condiciones sociales, como la pobreza, impactan en forma negativa la expectativa de vida y de salud del individuo, en aspectos relacionados con el estilo de vida, en lo relacionado con alimentación y dinero. Sin embargo, en forma deshumanizante y grave, la violencia física está saliendo al encuentro de ancianos, niños, hombres y mujeres, truncando su calidad de vida y, en algunos casos, conllevando la muerte.

 

2.        Existe la violencia psicológica, la cual consiste en el daño, amenaza o coerción de la identidad, seguridad y estabilidad emocional de otra persona. Aquí se incluyen los insultos, las exigencias irracionales, el hacer creer a una persona que no tiene valor intrínseco, que no es digna de ser amada, o que está desamparada. La violencia psicológica transmite el mensaje, en forma verbal o no verbal (gestos, apodos, humillaciones y miradas), de que una persona no logrará salir adelante y que su dignidad es despreciada.

 

3.        La violencia por negligencia es, muchas veces ignorada, porque el agresor o agresora “no hace nada”. Negligencia consiste en permitir, de forma pasiva, que otra persona permanezca sin recibir el sustento para las necesidades básicas de su sano desarrollo. Así, el no alimentar a un niño o permitir que un anciano viva en condiciones insalubres son manifestaciones de violencia.

 

4.        Finalmente, la violencia patrimonial consiste en ejercer el poder económico y material para dominar a otra persona, es decir, generar una situación de dependencia material y de injusticia respecto a bienes que legalmente deberían ser compartidos. Esta es una expresión de violencia y responde al deseo de controlar al otro (a): va en contra del curso natural de las cosas, donde, por ejemplo, una esposa no tiene derechos sobre los bienes legalmente compartidos, o los hijos adultos se aprovechan de los beneficios económicos de un progenitor anciano.

 

Causas de la Violencia

De acuerdo con Guido (1997):

(…) el abordaje de la violencia intrafamiliar es un proceso político, social y técnico en el que deben involucrarse diferentes actores partiendo de un paradigma de complejidad cuyo punto de partida son las condiciones de vida de mujeres y hombres. Para su operacionalización la propuesta debe ser contextualizada en el medio cultural de cada país, en los procesos de reforma económica, en las políticas hacia la mujer (y hacia toda población vulnerable). (p. 42)

 

El origen de la violencia obedece a factores sociales, económicos y psicológicos. También se ve influenciado por elementos legales, culturales y, en algunos casos, hasta biológicos. Así, la violencia se ha caracterizado por ser un fenómeno de origen multi-causal, por lo que las soluciones para prevenir y para dar contención a una situación de violencia, dentro del seno familiar, debe realizarse con compasión y desde múltiples disciplinas: dimensiones como la psicología, la salud, el derecho legal, la sociología y un abordaje espiritual necesitan coordinar sus diferentes perspectivas, en la búsqueda de soluciones integrales.

 

Forjando familias para la paz: ¡Recuperemos el fundamento del amor!

Amor es ofrecerse uno mismo, por el bien de la persona amada. El amor a nuestra familia y el cuidado de nuestra comunidad son las primeras decisiones que debemos de tomar en forma consciente y activa, para poder responder a la violencia con alternativas creativas y valientes. Ofrezcámonos a nosotros mismos, en la lucha contra la violencia:

 

Evalúe su vida familiar: Tome un momento para reflexionar acerca de la forma en la que se comunica con sus familiares. ¿Las conversaciones y los tiempos juntos están caracterizados por la convivencia armónica en la mayoría de las ocasiones? Si la mayoría de las veces, las relaciones familiares están mediadas por conflictos, resentimientos o malos entendidos, es un buen momento para sentarse, como familia, y conversar. No es sano vivir así y esto afecta el desarrollo de todos los miembros de la familia.

 

Busquen, como familia, alternativas de intercambio emocional: Hablar sobre nuestras emociones es difícil, sin embargo, aprender a contener situaciones donde puede generarse maltrato, requiere la capacidad de comunicar nuestros sentimientos de manera adecuada. Es necesario poder transmitirle a la otra persona lo que estamos sintiendo (por ejemplo: Me siento muy enojada…), decirle a la persona lo que nos perturba de su conducta en una forma directa, pero respetuosa (por ejemplo: me molesta que no me ayudes con las labores del hogar) y finalizar planteando una posible solución (por ejemplo: me sentiría mucho mejor si me ayudaras lavando los utensilios de cocina, por favor).

 

Técnicas de manejo del enojo: Si usted percibe que en ocasiones sus sentimientos de ira le hacen decir o hacer cosas de las cuales después podría arrepentirse, aprenda a conocerse. Reconozca las sensaciones de su cuerpo, cuando le invaden los sentimientos de ira. Ante la sensación de enojo, puede utilizar varias estrategias para detenerse y buscar la calma antes de actuar: salir a caminar, escribir lo que siente, contar del 20 al 1 (lo cual es aún más eficaz que contar del 1 al 10), hacer ejercicios de respiración lenta y profunda (lo cual puede ayudarle a relajar su organismo), o en algunos casos, alejarse de la situación y tomar un tiempo de dos horas antes de hablar con la persona, para resolver el conflicto cuando se encuentre más calmado (a).

 

Aléjese de situaciones que salgan de su control: Si usted percibe que un familiar o persona con la que convive se pone violenta, no permanezca en una situación de peligro. Es más prudente retirarse a un lugar seguro y esperar a que la persona esté en condiciones de resolver el conflicto con más control. Si en algún momento le parece que esta persona puede atentar contra su integridad física, busque ayuda especializada. Su seguridad, la de sus hijos y la de otras personas vulnerables dentro del hogar dependen de las decisiones que se tomen a este respecto.

 

Infórmese sobre temas de violencia y sobre la forma en la que su comunidad busca enfrentar el problema: Muchos autores han escrito y colaborado con la sociedad con estrategias y alternativas para hacerle frente a situaciones de violencia. Averigüe cuales son las instancias estatales o de ayuda social que trabajan con este tema, consiga números de teléfono, estrategias para el manejo de situaciones de crisis y los servicios que estas instancias ofrecen. Infórmese sobre los consejos que brindan a las familias y eduque a sus seres queridos al respecto.

 

Finalmente, recuerde que, como seres humanos, nos necesitamos unos a otros. Ame a su familia y a los suyos: déles su lugar. Y si le resulta difícil reconocer en qué momentos usted, o alguien a quien usted ama, se comporta en forma violenta, no dude en buscar consejo de alguna persona especializada en el tema. La búsqueda de soluciones integrales, desafiantes y profundas es parte fundamental de apostar por la paz… y todos tenemos mucho que ganar.

___________________________________________________________________________

[1] García-Moreno, OPS, 2000: p. 7. Disponible en: http://www.paho.org/spanish/DPM/GPP/GH/Moreno.pdf.

[2] Real Academia Española, 2001